No basta “ser bueno”.
Para vivir plenamente, hay que atreverse a amar:
“Quien es bueno, da para quien vive…
Quien ama, vive para dar.
Quien es bueno, soporta la ofensa…
Quien ama, olvida.
Quien es bueno, se compadece del prójimo…
Quien ama, ayuda.
Quien es bueno, comienza y acaba…
Quien es bueno, comienza para nunca más acabar.
Quien es bueno, sonríe…
Quien ama, hace sonreír .
Quien es bueno, ayuda cuando está cerca…
Quien ama, está cerca para ayudar.
Quien es bueno, no condena…
Quien ama, recibe al condenado.
Quien es bueno, no hace el mal a nadie…
Quien ama, hace el bien a quien le hace el mal.
Quien es bueno, desciende hasta los otros…
Quien ama, hace a los otros subir”
No basta ser bueno, ir a Misa, rezar…
Atrévete a amar si quieres conseguir la paz
El amor es una conquista diaria contra la costumbre y la rutina.
El amor es como el agua: sólo cuando está en movimiento canta y da vida.
Si la detenemos se pudre, huele mal, y se le mueren las canciones…
Jesucristo afirma.
“Ámense unos a otros como yo les he amado” (San Juan 15:12)